Cámara Costarricense de la Construcción

Álvaro Barrantes, Intendente de Aguas: "AYA no tiene capacidad para gestionar todas las inversiones y más cuando son simultáneas"

Marcelo Castro y Alejandra Madrigal 30/10/2020

¿Cuáles son los principales problemas de Acueductos y Alcantarillados (AyA) que ha detectado la ARESEP?

Desde hace algunos años venimos señalando varios problemas. Por ejemplo, el tema de racionamientos, eso lo que significa es que el AyA no ha sido capaz históricamente de suministrar con continuidad agua suficiente a sus abonados.

Esto está muy ligado al segundo tema, que son las pérdidas o lo que llamamos agua no contabilizada, es decir, la cantidad de agua que AyA trata, pero que en el camino se pierde, y es casi la mitad.

Estos son dos problemas que han impactado sensiblemente a los usuarios y que se traducen en un deterioro de la calidad del servicio.

Ambos tienen que ver con un tercer tema, en el que hemos sido muy vehementes y es el rezago en inversiones.

AyA históricamente no ha sido capaz de tener un nivel de inversiones para poder soportar la demanda, lo que implica tener un sistema obsoleto.

¿Se podría hablar de un rezago de 20 años, según dice un expresidente de AyA, faltarían dos décadas para alcanzar el nivel que deberíamos tener en este 2020?

No me atrevería a decir que dos décadas, pero si varios años. Nos dice AyA que hay proyectos en trámite tendientes a solucionar este problema, pero en el mejor de los casos estos proyectos de inversión se van a terminar en el 2025-2026. Es decir, que tenemos que esperar, para solventar la parte más crítica de los problemas, entre 5 a 6 años.

Hay otro tema relacionado con esto y es el sistema de facturación. AyA también tiene un sistema de facturación obsoleto y hay un proyecto para solucionarlo, pero también nos dicen que está para el 2026, es decir, todos estos proyectos que van a solucionar los racionamientos, pérdidas, sistema comercial, van a cinco o seis años.

¿Y mientras tanto qué opción tienen los usuarios?

En el caso de los rezagos en racionamientos, AyA tiene un plan de contigencia o inversiones de emergencia; es un conjunto de proyectos que de alguna forma vienen a paliar los faltantes, pero son parciales, es decir, vienen a solucionar solo una parte del problema. Hay entre 20 a 23 proyectos en el Gran Area Metropolitana que deberían estar listos en los próximos meses para minimizar los problemas. Es decir, por cinco años, vamos a seguir enfrentando racionamientos.

Tenemos otra problemática que son las Asadas. AyA es el principal operador, pero abastece solo al 55% de la población. Está la ESPH que mantiene entre el 3 y el 4% del mercado. Las asadas son pequeños operadores (son 1420) que cubren un 22 o un 25% del mercado, además, unas 20 municipalidades le prestan el servicio al 15%.

¿Según un experto, de cada 100 colones que pagan los consumidores 30 se utilizan en inversiones, es decir, no se le está devolviendo al usuario el servicio cuando se cobra la tarifa?

AyA tiene que ser mucho más beligerante y reestructurar su proceso de inversiones para que pueda cumplir con las metas planteadas.

Por ejemplo, el proyecto Orosí 2, que va a traer agua a San José, según AyA, en el mejor de los casos estará listo en el 2025. Pero este proyecto debió haberse empezado a construir hace 5 a 6 años para que ya estuviera funcionando, pues además, las tarifas a hoy, contienen un monto para esas inversiones.

Lo que hemos incentivado es que se haga un control más fino, de que los montos que estamos dando para inversión, realmente se estén ejecutando. Parte de lo bueno, es que AyA ha empezado a reestructurarse internamente y ahora tiene unidades ejecutoras de algunos proyectos, para que sean éstas las responsables directas de cada obra. De momento, están en proceso de préstamos o financiamientos bastantes significativos.

El usuario paga un porcentaje para la inversión pero la mayor parte del proceso de inversión está financiado con préstamos externos, que en algún momento habrá que pagar.

Parte de la ventaja de esto es que esos préstamos están ligados al avance de las inversiones, entonces es más facil ver el avance del día a día en algunos proyectos, por ejemplo, el de agua no contabilizada y el proyecto Orosí.

Efectivamente hay un porcentaje que históricamente no se ha gastado en lo que se debía y por eso el rezago.

El otro tema que estamos viendo en los ajustes tarifarios son los aumentos que se dieron en su momento para pagar alcantarillado. En alcantarillado, tenemos un rezago más notorio. El porcentaje de agua que es tratada posterior a su uso, es muy bajo, solo entre un 15% y un 22%.

¿Escuchándolo uno diría que en AyA hay un rezago permanente?

En los últimos años AyA ha mejorado el nivel de inversiones, de hecho, nos han reclamado que en algunas ocasiones somos muy drásticos en juzgarlos. Han mejorado si se compara con cinco o seis años atrás, pero eso no es suficiente todavía.

¿Consideran ustedes que AyA ha perdido músculo y que la burocracia ha tomado la institución?

La capacidad de inversión tiene que ver con la capacidad institucional, es decir, tiene que ver con gente y es cierto, en el sector público se ha perdido músculo.

AyA desde hace mucho tiempo viene perdiendo esa capacidad de ajuste ante la realidad y sobre todo en el campo de las inversiones. Ha mejorado en comparación con hace 10 años, pero las mejoras aún no son suficientes.

Hay zonas en las que a desarrolladores, agricultores, constructores, se les dice que no hay agua. ¿ARESEP tiene mapeados sectores donde no hay sumnistro?

La ley es clara: toda empresa que presta un servicio público debe estar preparada para enfrentar la demanda y puede ser que en determinadas circunstancias se le niegue el servicio. Pero cuando se vuelve sistemático hay un incumplimiento. Hay inversiones que tienden a solucionar este problema en el mediano plazo, pero eso no sucede actualmente. Hemos tenido reportes de problema en Heredia y en zonas costeras.

¿Se han dado casos de éxito en alianzas público privadas? ¿Podría AyA acudir a la misma vía?

En diciembre pasado le indicamos a AyA que evaluara alternativas de gestión de alianzas público-privadas, pues creemos que hay muchas opciones.

Nuestro criterio es que AyA debería estudiar en cuáles inversiones y con cuál figura podría calzar. La conclusión lógica de este rezago es que AYA no tiene capacidad para gestionar todas las inversiones y más cuando son simultáneas.

¿Es cierto, que se necesitarían cerca de $4 mil millones para ponerse al día en las obras?

En Acueductos, en este momento AyA tiene una cartera de proyectos con financiamiento cercano a los $2 mil millones. En alcantarillado el problema es aún más serio, solo un 15 o un 22 por ciento de la población tiene agua tratada y recolectada, las plantas de tratamiento son muy pocas. No sé si esos dos mil millones de dólares están mapeados, pero con el rezado que tenemos en esa área, esa cantidad se queda corta.

¿Cómo avanzan las mejoras en el tema de la facturación?

Esto es complejo, tuvimos un problema serio en marzo, junio y julio, y pusimos medidas regulatorias que ayudaron a resolver el problema. Concluimos que la forma cómo se han tramitado arreglos y ajustes en tarifas, no ha sido la mejor.

Además, urge un cambio de los hidrómetros, muchos están obsoletos o están fallando.

¿Es posible un incremento en la tarifa para el 2021?

Normalmente en estos meses es que AyA presenta la solicitud, para que en enero entre el ajuste, pero con la pandemia todo se ha desfasado y creo que no están dadas las condiciones para un ajuste. Ya se dieron ajustes tarifarios significativos tanto en acueductos como en alcantarillados y esperamos que sean suficientes. En este momento hay incertidumbre, sabemos que todas las empresas que brindan servicios públicos han perdido ingresos y muchas deudas podrían llegar a ser incobrables.

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