Cámara Costarricense de la Construcción

Ahora sí tenemos Ministro

Ing. Jaime Molina Ulloa jmolinau@icc.co.cr 03/04/2019

En los últimos diez meses hemos notado un cambio significativo en una de las actividades fundamentales para un país y que Costa Rica descuidó por muchos años: la infraestructura vial, una actividad que genera el desarrollo no solo de nuestra economía, sino el bienestar de nuestros pobladores que día a día deben transitar de un punto a otro de sus fronteras.

El ingeniero don Rodolfo Méndez Mata, Ministro de Obras Públicas y Transportes, con su liderazgo, señorío, conocimiento de la materia y capacidad de acción, por algunos cuestionada, ha demostrado en poco tiempo que los cambios son posibles como resultado del trabajo, empeño y esfuerzo. Más de 30 años de rezago en materia de infraestructura vial pueden ser revertidos si se tiene el conocimiento técnico y la experiencia para realizar las tareas necesarias y lograr así alcanzar las metas esperadas.

A don Rodolfo, que no calma su espíritu y hace que las cosas se vean fáciles, lo respalda una trayectoria de más de 40 años en la función pública: en la Asamblea Legislativa y el Ministerio de Hacienda, tal vez los dos ámbitos más importantes e indispensables para que de nuevo, por tercera vez, ocupe el difícil y complicado compromiso con Costa Rica de ser Ministro de Obras Públicas y Transportes.

El ministro Méndez Mata, ante la incredibilidad justificada de todos los costarricenses, poco a poco ha logrado un cambio en el planeamiento y construcción de la obra pública en el país, principalmente en las carreteras, calificadas en el puesto 124 entre 140 economías según el Global Competitiveness Index del World Economic Forum (WEF-2018), un puesto que no merece Costa Rica, habiendo sido líder en este campo muchos años atrás.

Produce una agradable sensación, desconocida por muchos años, observar varios proyectos desarrollándose al unísono como la Circunvalación Norte, Cañas-Limonal en Guanacaste, la ruta 32 en Limón. Observamos cómo se trabaja en la preparación y licitación pública de otros proyectos, a saber: Limonal-San Gerardo-Barranca, Rotonda de la Garantías Sociales, Rotonda de la Bandera, Rotonda de Guadalupe, dos rotondas en Los Hatillos , todos de máxima prioridad y algunos otros más en el Gran Área Metropolitana que ayudarán a aliviar la gran congestión vial que padecemos a diario en nuestro ir y venir a nuestros trabajos, viajar con nuestras familias y muchas otras actividades que son rutina diaria e indispensable de la población.

Pero no solo lo señalado es su ámbito de acción. Otras áreas como concesión de obra pública, mejoras continuas a los proyectos aeroportuarios y portuarios, sectorización del transporte público, entre otras, colman la agenda del ministro Méndez para hacer lo que por tantos años no se ha hecho. Muchos dirán, “pero si estos proyectos vienen desde años atrás”. Cierto, pero han estado en el papel. Ahora vemos con incredulidad lo que está por venir y hemos extrañado por largos años. El problema del MOPT y CONAVI ha sido y todavía continúa, la mala gestión de parte de algunos de sus funcionarios. Estamos seguros de que con el liderazgo y esfuerzo del Ministro Méndez Mata, mucho de esto va a cambiar para bien de Costa Rica.

Igualmente creemos que otros proyectos deben continuar, como el Aeropuerto de Orotina. Sin embargo, para que opere adecuadamente debe incluir en sus objetivos, además de la terminal aérea, ejes de comunicación eficientes con las ciudades más importantes del Gran Área Metropolitana, Alajuela, Heredia y Cartago y la construcción de un ferrocarril. El nuevo aeropuerto de Orotina, aunque está a más 45 kilómetros de la capital, debe tener tiempos y desplazamientos rápidos y eficientes. Consideramos que no se debe suspender este proyecto porque ahora es el momento para llevar a cabo todos los estudios técnicos, financieros y legales y estar preparados con documentos licitatorios de primera para lograr un proceso expedito y correcto. Esta es la parte más importante del éxito de un proyecto; es lo que casi nunca o nunca se ha hecho, como se deben hacer las grandes obras: la fase que llamamos de pre-construcción o pre-inversión.

Mantengamos claros los objetivos de la construcción de obra pública, de infraestructura, para que el desarrollo de la economía nacional se vea reflejada en otras actividades tan importantes como el turismo nacional o extranjero, la distribución eficiente de la producción nacional y de exportación, la importación de nuestras materias primas. Solo así, Costa Rica tomará la senda del desarrollo humano y económico, la senda del bienestar de todos los y las costarricenses…..¡¡No hay otra vía!!