La voz de los jóvenes anticipa el futuro

Alan Saborío ceocr@deloitte.com 11/06/2018

Para que las empresas logren moverse de manera ágil e integrada, impulsando la innovación en un mundo exponencialmente cambiante, es preciso renovar la forma de imaginarlas, estructurarlas y gestionarlas. De esta forma, en la naciente industria 4.0, es necesario repensar la dinámica bajo la que organizamos los equipos y se realizan las tareas, la manera en que interactúan para lograr sus metas, replantear la forma de aprender, de medir el desempeño y recompensar.

En ese desafío, es clave interpretar las tendencias del nuevo ecosistema empresarial que incluye una mayor penetración tecnológica, nuevas figuras en la fuerza laboral más allá de la planilla, un entorno de trabajo ampliado donde confluyen múltiples culturas, así como un un talento diverso y especializado.

Para asegurar éxito en ese proceso de análisis y diseño, la voz de los jóvenes, es crucial. Ellos tienen una visión anticipada del futuro y quieren llevarnos a él. Así quedó demostrado en la última versión del estudio de Deloitte, Millennials, 2018. En el cuál más de doce mil jóvenes presentaron sus expectativas y visión de la empresa y la sociedad.   

Sus requerimientos no se insertan como parte de una lista de deseos egoístas sino en una comprensión nítida de cómo las empresas pueden ser más productivas, cómo deben enseñar, cómo deben comunicarse y apoyarse en la tecnología para lograr dinamismo y éxito financiero. Los jóvenes, vislumbran una empresa abierta, conectada, ágil, diversa, flexible. Incluso, van más allá, también señalan sus preocupaciones sociales y las deudas pendientes de la empresa, la academia y el gobierno.   

La lectura de sus planteamientos es inspiradoramente congruente con un Estudio de Tendencias de RRHH que realizó Deloitte entre más de once mil líderes de organizaciones en el mundo. La agenda prioridades que tiene la alta dirección de las empresas es compartida por los jóvenes profesionales. Es necesario calibrar y ampliar nuestros métodos para escucharles.  

Dentro de los principales planteamientos de esos 12 mil jóvenes se ubican una serie de deudas que si las organizaciones y los países las trabajan de manera adecuada pueden generar enormes oportunidades:  

Deuda de confianza, oportunidad para el bienestar social: Exigen un impacto positivo en la sociedad, el medio ambiente, la creación de empleo, la innovación y bienestar. El balance entre el éxito financiero y el cumplimiento de estos objetivos es clave para ellos.  

Deuda de diversidad, oportunidad para el compromiso: El buen salario y la cultura los atraen pero la diversidad en la aceptación de las ideas, la inclusión y la flexibilidad son claves para mantenerlos.  

Deuda de aprendizaje, oportunidad de impulso a la empleabilidad: El desarrollo de las habilidades suaves y conocimientos híbridos les permitirán ser exitosos en un entorno automatizado, pero solo cuatro de cada diez se sienten preparados y un 60% de las empresas registran no tener planes de aprendizaje para el nuevo mundo del trabajo.  

Si su organización trabaja estas deudas capturará el valor del talento y asegurará sus metas. 

*El autor es Socio Director de Deloitte