Un gran roble de la construcción

Gustavo Jiménez Maroto comunicacion@construccion.co.cr 06/12/2017

La carrera profesional de Ricardo Castro Castro es tan sólida como los edificios y estructuras que lleva más de 45 años ideando, proyectando y construyendo.

Este ingeniero y expresidente de la Cámara Costarricense de la Construcción fue distinguido con la Presea 2017, el máximo galardón que entrega la CCC como reconocimiento a una trayectoria.

El reconocimiento le fue conferido el pasado lunes 4 de diciembre, durante la Asamblea General de Asociados de la Cámara.

A don Ricardo se le otorgó la presea por sus “acciones para fortalecer, respaldar y contribuir al desarrollo de la Industria de la Construcción, tanto en el país como fuera de él (…) Además, su contribución, mediante la participación intelectual, laboral y profesional, al prestigio de la construcción y de la Cámara”, según indica el fallo del jurado que tomó la decisión.

El reconocimiento incluye una estatua original llamada Inspiración Divina, del escultor Rodolfo Valverde. En palabras de autor, a través de esta escultura “transforma con amor la piedra y el acero, mismos materiales con los que un ingeniero crea una mole, desarrolla una idea dentro de su mente y nos demuestra que los sueños son realizables”.

Ricardo Castro fue presidente de la CCC en los años 2010 y 2011 y se actualmente se mantiene activo como miembro del Comité de Infraestructura y Obras Mayores.

Muy emocionado, y luego de recibir la Presea 2017, don Ricardo dirigió unas palabras al público, para recordar a las personas e instituciones que han marcado su vida: los amigos de la infancia en Barrio Escalante, los socios y trabajadores de Edica -donde trabajó por 30 años exactos- y los compañeros de luchas e ideales en la Cámara de la Construcción.

Sin embargo, las palabras más emotivas las dirigió a su familia: su esposa Agnes, siete hermanos, cinco hijos y ocho nietos… que pronto serán nueve, según contó, muy orgulloso, el propio abuelo.

Para ejemplificar el peso enorme de los valores familiares a lo largo de su vida, don Ricardo contó una anécdota que marcó su rumbo profesional y personal cuando aún era un joven eligiendo por cuál sendero transitar. “Estaba pensando en dejar de estudiar ingeniería civil, y así se lo dije a Agnes, que en ese momento era mi novia. Ella me contestó, muy tranquila: ‘Está bien, si así lo tiene decidido. Pero sepa una cosa: el día que usted deja de estudiar esa carrera, también sale de esta casa”.

La admonición de doña Agnes surtió efecto. Don Ricardo se convirtió en un prominente ingeniero, autor de incontables obras de alta calidad, pero entre los dos construyeron el mejor proyecto de todos: una hermosa familia.


Observe en este video a familiares, amigos y colegas comentar detalles de la vida de Ricardo Castro